La salud lejos de la capital…

Cuando estamos en nuestras ciudades en España podemos ir al médico sin dificultad cuando surge algún problema de salud.

Vivir lejos de la capital en Rwanda significa que eso no será tan fácil. Te podrá ver un enfermero o enfermera en un Centro de Salud. Pero si necesitas algún médico, tendrás que viajar unas dos horas, estés más o menos bien, y “aguantar” la travesía hasta llegar al hospital de destino.

Si tienes un seguro privado o dinero, podrán atenderte rápidamente sin problema, recetarte tus medicinas y salir a comprarlas e ir a reponerte a casa. Pero… ¿y si no?

Bien sabemos que no hay nada como tener SALUD en la vida. Que maravillosa suerte tenerla y qué gran suerte poder cuidar de ella… Ojalá salud para todos y todas en todas partes…

Nos dice el ODS número 3: “SALUD Y BIENESTAR. Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.”

Qué importante es que este proceso se acelere. Un factor de riesgo de enfermedades infecciosas y mortalidad es la falta de servicios de agua apta para el consumo, saneamiento e higiene. Qué importante sería reducir las desigualdades en el acceso a la asistencia sanitaria.

Un dato de las Naciones Unidas: si se destinaran 1000 millones de dólares a ampliar la cobertura vacunal contra la gripe, neumonía y otras enfermedades prevenibles, podríamos salvar la vida de 1 millón de niños cada año.

En todo esto, siempre los más vulnerables son las mujeres y los niños.

KARIT en sus proyectos sanitarios busca contribuir a lograr el ODS 3. Vivirlo y verlo en Rwanda, nos tiene que hacer trabajar cada vez más y mejor para influir en ese objetivo.

Porque tenemos los mismos derechos… Porque es básico para la vida.

 

foto centro salud_peso infantil

Celebrar la Fe

Ya desde España… pero no queremos dejar de compartir con vosotros/as alguna entrada que dejamos pendiente… 

Muchos ecos que resuenan… No los queremos dejar perder. 

 

La foto del día: UN  DOMINGO EN BUSOGO…

Día de Fiesta. Celebración especial… Misa larga… Incluye bodas, bautizos y otras celebraciones… Con gestos sencillos y humildes… Los niños atentos hasta el final. La música sentida y vivida… La llevan dentro. Cada canto, una fiesta… En las ofrendas, todos se acercan al altar y ofrecen lo que tienen. En la acción de gracias, todos cantan y bailan, un momento muy especial.

Tenemos MUCHO que aprender…

 

FOTO misa BUSOGO

Vivir en comunidad

Una de las partes más importantes de vivir una experiencia de voluntariado con Karit, es la suerte de poder vivir en comunidad. Siempre el  hecho de poder vivir con las Hermanas o Padres Carmelitas que nos acogen es algo de lo que estamos muy orgullosos y su testimonio va a ser algo que marque la vida del voluntario siempre…

De ahí nuestro agradecimiento a su generosidad y disponibilidad sin límites, desde antes de venir, durante nuestra estancia y, posteriormente… Es algo que queda para siempre.

Estos días hemos tenido la suerte de compartir vida diaria con las comunidades de Rilima, Busogo, Butare y Kagugu.

Ya Marta nos comentaba algo el otro día… sobre ese espíritu carmelita en esencia, en estado puro… Y es que, es verdad.

En la comunidad se respira alegría. Se respira sencillez. Se respira trabajo y dedicación. En los momentos de oración, se respira a Dios… pues dejarse llenar por el silencio o la oración compartida nos acerca a Él. O en algo tan sencillo como bendecir la mesa antes de comer, o dar gracias después, nos recuerda la sencillez de aquello de “hacer las cosas en presencia de Dios”.

En la comunidad también se respira austeridad… mucha austeridad, contraria justamente a ese “tener de todo” al que estamos acostumbrados en nuestras casas. Se puede vivir con tan poco… Quizás se aprende desde pequeños aquí, a cuidar las cosas, a no derrochar, a reciclarlo todo, a valorar… a valorar algo tan sencillo como un grifo de agua, o un médico cerca, o una mesa compartida entre todos, con “cuatro panes y dos peces” que se multiplican y sobra…

En la comunidad se respira trabajo y dedicación. Cada una tiene su tarea. No se para. Una cosa tras otra. Pero sin agobios. Cada cosa tiene su tiempo… ¿tiene su tiempo? ¿…Se lo damos nosotros?

Y es que hay tiempo para todo… Tiempo para trabajar y para descansar. Tiempo para reir y llorar. Tiempo para compartir. Tiempo para hablar y para escuchar. Tiempo para celebrar. Tiempo para hacer y tiempo para ser… Quizás si dedicáramos a cada cosa su tiempo, no vendrían tanto los agobios… Quizás si disfrutáramos de la sencillez de cada tarea, dejaríamos venir a la siguiente, sin anticiparla, sin ponernos nerviosos por lo que viene o puede venir… porque éste es el momento y la hora.

El testimonio de las Hermanas de Rwanda es un testimonio de generosidad, servicio y entrega. De estar pendiente, hasta en el más mínimo detalle, del que está a mi lado, del que tengo cerca… para que no le falte de nada, para que esté a gusto y sea feliz. Pero además, con mucha alegría y en fraternidad verdadera.

Y así, aprendemos cada día, con ellas, de ese “darse a los demás”… porque estamos llamados a ello, y porque te llena la vida.

Caminamos juntos… Crecemos juntos…

GRACIAS…. HERMANAS.

Volamos en unas horas…

 

 

Tiempo de compartir

Los grandes momentos de la vida se disfrutan mucho más cuando son compartidos. Hay momentos buenos y momentos malos.
Todas  las noches tenemos nuestro tiempo de reflexión, nuestro tiempo de compartir.
Compartir nuestras ideas, nuestros momentos de enfado, nuestras preguntas, nuestras emociones.
Durante 29 noches hemos sido uno más en la mesa con los textos de José María Rodríguez Olaizola. Os dejamos uno para que reflexionéis con nosotros,¿qué es todo?
HASTA LA ÚLTIMA GOTA
¿Cuánto poner en juego?
Ni mucho ni poco… todo.
Menos que eso no basta.
Toda la ternura que uno pueda
sembrar en los gestos .
Todo el valor
para volcarlo en los pasos.
Toda la verdad
para plasmarla en versos.
Todo el furor
para mostrarlo en la brega
contra lo injusto,
contra lo hueco.
El corazón entero en la búsqueda
y la urgencia toda tras tus huellas.
La compasión no puede
partirse en migajas,
ni la fe se puede celebrar a ratos.
Te estremece
 del todo el dolor
del hermano, o no basta.
No cabe en el amor el cálculo
o la estrategia, sino un salto al vacío
radical, definitivo, tras tus huellas,
en tu nombre. A tu modo.
O no es Amor
José María R. Olaizola sj

La máquina del tiempo

Amanecemos en Rilima, hoy nos hemos reencontrado con los niños y niñas del cole, el recibimiento ha estado cargado de abrazos y sonrisas y estamos felices de vernos de nuevo.

Por la tarde hemos tenido un ratito para hablar de Karit, situarnos en el mapa del mundo, ver dónde estamos cada uno y preguntarnos qué podemos hacer para ayudar a los demás. Las respuestas han sido inmediatas… “ayudar a una persona mayor a transportar el agua”, “si alguien se cae ayudarle a levantarse”, “ayudar al que está enfermo”… y muchas más. 

Otra pregunta ha sido ¿cómo os imagináis Rilima dentro de unos años? Ahí viene nuestra máquina del tiempo, nuestra máquina del con poco… mucho, cada uno ha escrito en un papelito lo que pensaba, y lo ha metido en la caja que abrirán justo dentro de dos años. Algunos lo han querido compartir en el momento, el maestro Placide ha dicho que “la educación traerá el desarrollo al país”, estamos totalmente de acuerdo con él. 

Imaginamos tantas cosas…pero sobre todo agua, educación y sanidad para todos. ¿Cómo os la imagináis vosotros? 

El tiempo empieza a correr y esto tiene que hacerse realidad… tic-tac-tic-tac ⏰ .

Caminos

Éstos últimos días, hemos viajado bastante en autobús y los trayectos han sido largos, lo que nos ha permitido integrarnos y conocer mucho mejor la cultura del país, sus costumbres y a su gente.

Algo que nos llama la atención mientras viajamos es la gran cantidad de personas, niños, niñas, familias… que caminan por el arcén de la carretera, personas que van a trabajar o que vuelven a casa, niñ@s que van al colegio. También muchos transportan con sus bicicletas bidones de agua, plátanos, sillas, muebles… cualquier cosa que podáis imaginar, incluso cerdos. Otros tantos y tantas simplemente están parad@s al lado de la carretera viendo pasar los coches o jugando con una pelota que han fabricado con diferentes tipos de materiales enrollados con cuerda.

Ayer estuvimos recorriendo el centro de Kigali, en el cual pudimos ver largas avenidas, fuentes, edificios de nueva construcción, hoteles, zonas comerciales… Mientras íbamos en el coche, pasamos por una zona residencial, muy bien cuidada, nos damos cuenta de una señal indicando la prohibición de hacer fotos, además no encontramos a penas signos de pobreza, al contrario que en el resto del país. Nuestra sorpresa es grande cuando nos enteramos que en una de esas casas vive una persona muy importante de Rwanda.

Han ido pasando los días y sin a penas darnos cuenta nos encontramos en la recta final a menos de 1 semana para volver a España.

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Dar gracias

Este fin de semana hemos estado en Butare. Hicimos un largo viaje en bus desde Busogo que está al norte del país hasta Butare que está al sur con frontera de Burundi.
Una maravilla disfrutar de los paisajes preciosos e impregnarnos de Rwanda conviviendo con su gente.
En Butare nos han recibido con los brazos y el corazón abiertos. Es una casa llena de juventud pues aquí están todas las postulantes y novicias. La alegría de sus cantos y sus sonrisas nos recibieron.
Aquí está la Hermana Carmen. Misionera carmelita que está más de 40 años en el país. Es una gozada hablar con ella. Mujer trabajadora, incansable y siempre con una sonrisa dispuesta a ayudar al más necesitado.
También está en la casa la Hermana Angelique, ávida de aprender y muy responsable. En la casa se habla español, francés y kenyarwanda a la vez. Es una maravilla.
Ayer fuimos al santuario de la Virgen de Kibeho. Dimos gracias por el agua de Rilima , dimos gracias por vivir esta experiencia, dimos gracias por cada vivencia y sonrisa.

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